Imagina que dejas tu instrumento guardado durante un mes. ¿Qué pasaría si al final de ese periodo te sientes como si hubieras perdido la mitad de tu magia musical? Esa es la historia que muchos de nosotros, músicos de corazón, hemos vivido. Después de años de recorrer escenarios y estudiar cada nota, puedo decirte que la pausa en la práctica puede tener efectos sorprendentes y a veces desalentadores. En este artículo, desglosaremos qué sucede realmente en ese mes de desconexión, no solo con tu técnica, sino también con tu creatividad y tu conexión emocional con la música.
La caída del ritmo: ¿Qué pasa con tu técnica?
La mayoría de nosotros hemos escuchado la frase «la práctica hace al maestro», y no podríamos estar más de acuerdo. Cuando dejas de tocar un instrumento, el primer impacto se siente en la técnica. Con cada día que pasa, las habilidades que habías perfeccionado comienzan a desvanecerse. No es que tus dedos se olviden completamente de lo que deben hacer, pero:
- Pérdida de agilidad: Notarás que la velocidad con la que solías tocar disminuye, y esas escalas que alguna vez te salían como un susurro se convierten en un reto.
- Descoordinación: La sincronización entre tus manos y tus oídos puede perderse. Jamás olvides que el instrumento es una extensión de ti mismo y, si no lo usas, esa conexión se debilita.
El efecto psicológico de la pausa
Más allá de los aspectos técnicos, hay un lado emocional en dejar de tocar. La música es una forma de expresión que nos conecta con nosotros mismos y, cuando nos alejamos, empezamos a sentir:
- Frustración: Esa sensación de tener algo dentro que no puedes expresar. Tus pensamientos musicales se convierten en ecos lejanos.
- Desconexión: El ritmo de vida de un músico suele girar en torno a la práctica. Sin ella, es fácil perder la motivación.
La creatividad y la inspiración: ¿Amigas o enemigas en la pausa?
Un mes sin tocar también afecta la chispa creativa. Quizá al principio te sientas liberado de la presión de practicar, pero ¿qué sucede con las ideas y la inspiración? Sin ese estímulo constante:
- La musa se aleja: La creatividad es como un musgo; si no lo alimentas regularmente, comienza a marchitarse.
- Baja en la producción musical: Si sueles componer, es probable que enfrentes un bloqueo creativo. Sin esa rutina diaria, las nuevas ideas pueden desfallecer.
Regresando al escenario tras la pausa
Volver a tocar tras un mes de interacciones musicales perdidas puede convertirse en una montaña rusa de emociones. Al principio, encontrarás una sensación de angustia mezclada con la emoción de reencontrarte con tu instrumento. Sin embargo, el primer toque te recordará rápidamente lo que has perdido.
Cómo recuperar tu ritmo
Frente a esta situación, es bestial mantener la calma y seguir un plan. Aquí algunas sugerencias efectivas para recuperar el ritmo perdido:
- Establece pequeños objetivos: En lugar de tratar de tocar un solo complejo, empieza con ejercicios simples.
- Dedica tiempo a improvisar: La improvisación puede ayudarte a reconectar rápidamente con tu creatividad.
- Reúnete con otros músicos: Estar rodeado de otros artistas puede ser el empujón que necesitas para volver a la carga.
Un consejo final
Recuerda siempre que la música es un viaje. Toma cada paso con paciencia y cariño. La pausa puede representar un bache, pero también puede ser una oportunidad para reflexionar y redescubrir tu amor por la música. No te desanimes, cada nota que tocas es un paso de baile hacia tu propio ritmo.
Así que, amigos, si alguna vez se sienten tentados a dejar su instrumento a un lado, piensen bien en las consecuencias. ¡La música siempre estará allí, lista para ser tocada de nuevo! Así que, ¿listos para volver a la carga? ¡Vamos a ello!
Lo que acabas de leer forma parte de un especial sobre datos curiosos del mundo musical.
1980, Barcelona, España.
Ingeniero de sonido, mezcla y mastering.
Guitarrista y compositor de música.
Ha lanzado 4 álbumes, 9 EPs y decenas de sencillos de diferentes géneros musicales.
También ha mezclado, masterizado y grabado para innumerables artistas independientes.
Fotógrafo y dibujante por afición.
