Hay algo casi mágico en la forma en que el tiempo puede transformar un instrumento musical. Aquél que suena un poco apagado o desafinado puede, con el paso de los años, adquirir un carácter único, una voz propia que sólo el tiempo puede brindarle. A lo largo de más de 20 años en este vibrante mundo de la música, he sido testigo de esta curiosa transformación en muchos instrumentos, y es algo que definitivamente merece la pena explorar.
Los secretos de la «cura» de los instrumentos
¿Pero qué significa realmente que un instrumento se “cura”? La respuesta a esta pregunta radica en varios factores que interactúan a lo largo del tiempo. Lo primero que debemos entender es que los instrumentos musicales son cuerpos naturales, hechos de materiales que responden a su entorno, a la temperatura y, sobre todo, a los sonidos que producen. Por lo tanto, su evolución es tanto física como acústica.
1. La maduración de la madera
Los instrumentos de cuerda, como las guitarras o los violines, suelen estar hechos de madera, un material orgánico que responde a las condiciones ambientales. A medida que la madera se seca y madura, experimenta un proceso de transformación que puede intensificar su resonancia. Algunas razones son:
2. El proceso de «envejecimiento» del metal
Las guitarras eléctricas y muchos instrumentos de percusión utilizan metales que también se benefician del paso del tiempo. Por ejemplo, las cuerdas de acero pueden oxidarse levemente, lo que a veces, sorprendentemente, les aporta un tono más cálido. Este fenómeno es especialmente relevante en:
3. La «memoria» del sonido
Los instrumentos también tienen una especie de «memoria» sonora. Después de ser tocados repetidamente, muchos instrumentos desarrollan un tono particular que se convierte en parte de su identidad. Esta memoria se construye a partir de:
La importancia de la paciencia en la música
Así que, en resumen, la “cura” de los instrumentos no es algo mágico, sino un proceso natural que involucra varios factores a lo largo del tiempo. Ya sea la madera que madura o el metal que se adapta a tus manos, cada instrumento tiene su vida, su historia. Como productor, es fundamental tener en cuenta estos aspectos al trabajar con músicos y grabar. Un instrumento bien «curado» puede ser la diferencia entre una buena toma y una interpretación memorable.
Por lo tanto, la próxima vez que toque un instrumento con algunos años a sus espaldas, escuche atentamente. Puede que esté escuchando no solo a un instrumento, sino a la historia que ha ido acumulando a lo largo de los años. La música es un viaje, y cada nota cuenta una historia que se enriquece al “curarse” con el tiempo.
Hay todo un mundo de fenómenos musicales extraños esperando ser descubierto.
1980, Barcelona, España.
Ingeniero de sonido, mezcla y mastering.
Guitarrista y compositor de música.
Ha lanzado 4 álbumes, 9 EPs y decenas de sencillos de diferentes géneros musicales.
También ha mezclado, masterizado y grabado para innumerables artistas independientes.
Fotógrafo y dibujante por afición.
