En el vasto universo de la música, hay un fenómeno fascinante que desafía la percepción y la comprensión: el sonido que nadie puede escuchar, pero que, indudablemente, existe. Si alguna vez has sentido que una melodía inconfundible apenas se asoma a tu conciencia o has captado un matiz sonoro que parece escapar al entendimiento, te aseguro que no estás solo. Después de años de recorrer el mundo creando y produciendo música, he llegado a la conclusión de que este «sonido» es la esencia misma de la creatividad musical, una sombra de inspiración que rodea a artistas de todos los géneros y estilos.
Los matices ocultos de la música
La música va más allá de las notas y los acordes. Existe una profunda y a menudo ignorada dimensión que vibra a niveles que no siempre podemos captar. Esta idea del «sonido que no se escucha» puede referirse a varios aspectos de la música y la producción artística:
- Las frecuencias sub-graves: Notas que están por debajo del umbral de audición humana, pero que tienen un impacto sutil y poderoso en nuestra experiencia musical.
- La intangibilidad de la emoción: A veces, lo que sentimos al escuchar una canción no se traduce en palabras; es una conexión profunda que no podemos explicar plenamente.
- La mezcla y el espacio sonoro: La producción musical moderna crea capas y texturas que, aunque no siempre son audibles por separado, forman una experiencia sonora integrada que trasciende lo audible.
La realidad del silencio en la creación musical
En mi andar por la industria, he aprendido que el silencio y las pausas también tienen su propio peso en la música. El vacío entre notas, el tiempo de inactividad entre compases, son elementos que, paradójicamente, llenan la obra con una potencia inmensa. Este es un concepto que muchos músicos pasan por alto, pero que es esencial para captar la esencia de lo que llamamos «el sonido que nadie puede escuchar».
Explorando nuevas dimensiones
Una de las maneras más impactantes de entender este sonido silencioso es a través de la exploración de nuevos géneros y técnicas de producción. Por ejemplo, el uso de la música ambiental, donde el ruido ambiental se convierte en parte integral de la experiencia. A través de la manipulación de texturas y ambientes, logras que el oyente entre en un estado de inmersión total, donde empieza a sentir esas frecuencias que normalmente pasarían desapercibidas.
Conclusión: La búsqueda del sonido inasible
Así que, en última instancia, la música no se trata solo de lo que escuchamos, sino de lo que sentimos y cómo esas emociones se traducen en arte. El sonido que nadie puede escuchar puede ser la clave para desbloquear nuevas formas de creatividad y expresión. En este viaje musical, te invito a explorar esos rincones invisibles del sonido que, aunque escurridizos, son fundamentales para toda creación. La próxima vez que te sumerjas en una canción, recuerda que, detrás de cada nota, podría haber un vasto universo de sonidos esperándote a ser descubierto. Mantén la mente abierta y deja que la música te sorprenda.
Y tú, ¿estás listo para explorar el sonido que ni siquiera sabías que existía?
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1980, Barcelona, España.
Ingeniero de sonido, mezcla y mastering.
Guitarrista y compositor de música.
Ha lanzado 4 álbumes, 9 EPs y decenas de sencillos de diferentes géneros musicales.
También ha mezclado, masterizado y grabado para innumerables artistas independientes.
Fotógrafo y dibujante por afición.
